El infierno existe

El pueblo vivía de la industria del carbón hasta que en 1962 encendieron un fuego en el basurero de la ciudad, dentro de una fosa de una mina abandonada y éste a su vez encendió una vena expuesta de carbón y se propagó por el resto de minas que se encontraban (y encuentran) debajo del pueblo; intentaron apagar el mismo varias veces sin éxito y al final lo debieron dejar por imposible pensando que se apagaría solo o algo así.
En 1979 el dueño de una gasolinera verificando el nivel de combustible observó que la varilla estaba caliente y decidió introducir un termómetro en su interior atado a una cuerda, la cara que se le debió de quedar al comprobar que la gasolina se encontraba a 77'8º debió de ser todo un poema.
En 1984 el Congreso de los Estados Unidos destinó una partida de 40 millones de dólares para la reubicación de los habitantes del pueblo que la gran mayoría aceptó, solo se quedaron unos pocos (estarían calentitos, a saber). Para 1992 el Estado de Pennsylvania expropió todos los inmuebles y en 2002 el código postal del pueblo fué retirado (te dejan sin casa y sin correo ... ¡¡yankees!!) ... con los pocos que quedan no se sabe que pasará porque en 2005 no se renovó el contrato de reubicación.
Lo dicho, el mismísimo infierno. Para más información ver el artículo en la Wikipedia. Visto en: La Brújula Verde.
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Etiquetas: Centralia, Infierno
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